Hasta que no pite el árbitro en el partido de vuelta hay opciones. Nosotros tenemos que tenerlo que darlo todo y allí lucharemos”, ha manifestado el ex jugador del Atlético.
El jugador español del Schalke 04 José Manuel Jurado tiene fe en su equipo, aunque el Manchester United le ha propinado al conjunto azulón un duro golpe en Alemania ganando 0-2.
“Siempre hay que pelear y esto no está decidido. Hasta que no pite el árbitro en el partido de vuelta hay opciones. Nosotros tenemos que tenerlo que darlo todo y allí lucharemos”, ha manifestado el ex jugador del Atlético de Madrid.
También comentó brevemente cuál es su pálpito respecto a lo que puede suceder este miércoles en el Santiago Bernabéu con la otra semifinal. “Va a ser un partido muy bonito, pero no sabría decir quien pasará la eliminatoria”, apuntilló.
El Granate se puso en ventaja por intermedio de Silvio Romero. El Aurinegro salvó la derrota en el último minuto, con un cabezazo de Juan Manuel Cobo. Los bahienses dejaron escapar una clara oportunidad de abandonar puestos de promoción.
Lanús y Olimpo igualaron 1 a 1, en cancha del Grana, donde se cerró la actividad correspondiente a la undécima fecha del Torneo Clausura 2011.
Las conquistas del encuentro llegaron en el último cuarto de hora. A los 77 minutos, el delantero cordobés Silvio Romero, que había ingresado 180 segundo antes, abrió el marcador para el anfitrión.
Por su parte, el volante central Juan Manuel Cobo estableció el empate para el Aurinegro a los 89 minutos.
A pesar de haber salvado la derrota, los bahienses dejaron escapar la oportunidad de abandonar la zona de promoción, y de ascender al segundo puesto del certamen.
La derrota por 3-6 sufrida ante el Real Madrid ha entrado en la “historia negra” de malos resultados padecidos por el club de Mestalla desde su fundación y aporta el hito negativo de haberse convertido en el primer encuentro en el que el equipo recibe media docena de goles como local en Liga.
El Valencia, a lo largo de sus 75 campañas en Primera División había perdido tres veces ante su público en la Liga con cinco goles en contra, la última ante el Real Madrid por 1-5 en la campaña 2007-2008.
Aunque aquella derrota fue más contundente que la sufrida en esta ocasión por la diferencia de goles en el marcador, la de ahora está marcada por el dato de un número de goles nunca recibido en casa.
En la historia reciente del Valencia aparecen algunos marcadores muy adversos, algunos humillantes, pero con un valor diferente en función de la competición en la que han llegado.
Lo que en la Liga, normalmente, queda en un gran disgusto u en la la pérdida de tres puntos de la misma forma que cuando se pierde por 0-1, en otros torneos las consecuencias suelen ser peores porque una derrota abultada suele ir unida a una eliminación en Copa o en Europa.
Por lo que a la Liga se refiere, precisamente en la campaña 2007-2008, cuando el Valencia estaba en posiciones próximas al descenso, el equipo perdió por 5-1 en Bilbao ante el Athletic, lo que supuso la destitución de Ronald Koeman como entrenador.
En el siguiente desplazamiento, el equipo cayó por 6-0 en el Camp Nou ante el Barcelona. En ese encuentro, el equipo ya estaba dirigido por Salvador González “Voro” y, a pesar de la contundencia del marcador, el Valencia consiguió salvar la categoría.
Más dolorosas han sido las goleadas cuando se han producido en otras competiciones como la Copa del Rey o los torneo europeos.
En Europa, uno de los partidos que más tiempo ha permanecido en la memoria dolorosa de los valencianistas fue el 7-0 ante el Karlsuher alemán en la Copa de la UEFA 93-94.
El equipo había ganado en la ida por 3-1, pero el resultado de la vuelta no sólo dejó al equipo fuera del torneo, sino que desencadenó una de las mayores crisis sociales e institucionales de la historia de la entidad con la dimisión poco después del presidente Arturo Tuzón y la llegada de Francisco Roig a la dirección del club.
Poco antes, el Valencia había sufrido otra humillación en Europa al perder por 1-5 ante el Nápoles de Claudio Ranieri en la Copa de la UEFA 92-93, marcador que se repitió ante el Inter de Milán en un partido de la fase de grupos de la Liga de Campeones 2004-2005.
Las decepciones en la Copa del Rey no lo han sido tanto por la dureza del marcador como por la eliminación en sí, en especial en el caso de las que se produjeron en los primeros años de este siglo y con cierta reiteración ante rivales de inferior categoría como el Guadix, el Novelda, el Alicante o el Lleida, entre otros.
En cuanto a goleadas sin paliativos en esta competición destacan el 5-0 recibido por el Valencia en su visita al Barcelona en la campaña 52-53 o el 6-1 en El Molinón ante el Sporting de Gijón en la temporada 81-82, en ambos casos en el encuentro de ida, lo que dejó sin interés al partido de vuelta.
Recientemente, en la temporada 2006-2007 el Valencia empató un partido de Copa en Getafe a un gol pero cayó por un inesperado 2-4 en la vuelta, por lo que se vio eliminado contra todo pronóstico.
También acumula algún mal recuerdo el Valencia en partidos amistosos, tal y como le ocurrió en el encuentro perdido por 1-7 en el trofeo Naranja del verano de 1990 ante el Real Madrid en el campo de Mestalla.
En cualquier caso, uno de los factores que incrementan la dureza de cualquier derrota humillante es que se haya producido o no en Mestalla. la del Real madrid la vivieron los aficionados en el estadio, lo que aumentó la decepción.
El conjunto dirigido por Miguel Russo le ganaba al de Pedro Troglio con gol de Teófilo Gutiérrez, pero Santiago Salcedo y Gonzalo Prósperi marcaron para la victoria de los locales por 2 a 1.
Quizás, muchos de ustedes sintieron lo mismo que Urgente si es que observaron el partido. Cuando todo era de Racing, ganaba 1-0 y perdía cantidad de goles, la jugada de Toranzo que terminó con un remate franco por arriba del travesaño, presagió lo peor para la Academia. No se puede perdonar tanto a un oponente y más si de fútbol se trata.
El elenco conducido por Miguel Ángel Russo dominó el primer tiempo desde el arranque y a los 3′ avisó con una excelente media vuelta de Gabriel Hauche que se perdió muy cerca del ángulo izquierdo de Nicolás Navarro. Tardó en volver a aproximarse, ya que recién a los 14′ fue Iván Pillud quien remató a las manos del arquero Navarro, pero nunca abandonó el control de la pelota.
Por eso no sorprendió el 1-0 a los 17′, con una gran maniobra individual de Teófilo Gutiérrez mezclada con una pifia de un zaguero de Argentinos: el goleador de racing la bajó en el área, se sacó su marca con mucha facilidad por eso de la pifia, y la acomodó contra un palo con la parte interna de su pie derecho.
El visitante no se conformó y pudo haber aumentado, pero a Lucas Licht le faltó puntería en dos disparos.Argentinos salió del asedio a partir de los 30 y se adelantó, pero no tuvo mucha profundidad y sus individualidades no funcionaron.
Racing no presionó tanto en el medio, pero contó con otra clarísima a los 42 para ampliar la diferencia: Gutiérrez la punteó luego de un córner y Navarro se lució a puro reflejo. El local tuvo sólo una: un zurdazo de Ciro Rius que tapó Roberto Fernández.
Argentinos se mostró más peligroso desde el arranque del complemento y Racing no encontró tanta movilidad ni justeza en el manejo de la pelota. Todo cambió en el complemento.A los 13, cuando todavía no había inquietado, Argentinos llegó al empate, quizás inmerecidamente. Salcedo gambeteó en la puerta del área, Franco Niell no pudo pegarle, Fernández quedó desacomodado y el paraguayo la empujó con el arco solo.
Fueron dos minutos tremendos para Racing, ya que a los 15 fue expulsado correctamente Franco Zuculini por doble amonestación. Sin embargo, el equipo de Russo no se retrasó y buscó la victoria, pero a los 20 sufrió un nuevo golpe: Gutiérrez cayó en el área por una supuesta infracción de Santiago Gentiletti, pero Juan Pablo Pompei no cobró el penal y le sacó la quinta amarilla al colombiano, que no podrá estar frente a River la próxima semana.
Estaba para cualquiera de los dos por el ida y vuelta, aunque ninguna generaba chances claras sobre el arco de enfrente. A los 24, en la última clara de la visita, Patricio Toranzo tiró un buen centro al punto del penal y Marcos Cáceres, absolutamente solo, cabeceó afuera.
Finalmente, 9′ más tarde, Gonzalo Prósperi tomó un rebote en el borde del área y la clavó de zurda abajo para un contundente 2-1 de Argentinos. Sobre el final, otro error del árbitro: Gutiérrez metió una terrible plancha y se salvó de la roja directa.
El histórico artillero marcó el último tanto del 3-0 ante Huracán. Rácing cayó 2-1 ante Argentinos y perdió la ocasión de acercarse a la punta. Tigre venció 1-0 a San Lorenzo y Ramón Díaz renunció como técnico.
Boca Juniors venció ayer como visitante a Huracán por 3-0, un triunfo más amplio que cómodo en un partido en el cual reiteró errores defensivos, pero se sirvió de las carencias de su rival para consumar la goleada. La nota destacada llegó sobre el final cuando Martín Palermo, después de desperdiciar varias oportunidades, logró quebrar su racha negativa al convertir el gol con que se cerró el marcador, después de los que habían anotado Cristian Chávez y Nicolás Colazo, que junto con Pablo Mouche fueron los hombres de mejor rendimiento en el vencedor. La debilidad defensiva de Huracán, siempre mal parado y ofreciendo espacios, le permitió a Boca dominar el primer tiempo. Pero el equipo de Julio César Falcioni aprovechó parcialmente esa ventaja en esos 45 minutos.
Boca, además de fallar a la hora de la definición, no ofreció garantías en el fondo. Pero Huracán, sin conducción en el medio, no tuvo ideas para poder quebrar la resistencia de Cristian Lucchetti. Donde desniveló Boca fue de tres cuartos de cancha hacia adelante gracias a la muy buena producción de Cristian Chávez. Y en su tercera llegada clara, sobre los 18 minutos, consiguió la apertura del marcador.
Palermo abrió por la derecha para Mouche, quien llegó y remató cruzado, sin puntería, pero tuvo la fortuna de que por el lado opuesto llegaba Chávez, quien no tuvo oposición para conectar a la red. Después Boca contó con un remate de Mouche que Gastón Monzón contuvo en dos tiempos a los 23, una volea de Colazo apenas alta sobre los 40 y finalmente con un gran acción individual de Chávez, que dejó a Palermo solo frente a Monzón a los 43, pero el delantero remató con derecha muy débil y contuvo el arquero.
En la primera acción de la segunda etapa, Colazo combinó con Mouche, fue a buscar la devolución, pisó el área y con un formidable zurdazo cruzado estableció el 2-0, dejando el partido casi definido. En todo el tiempo restante Huracán, principalmente a través del esfuerzo de Cristian Maidana, contó con algunas posibilidades como un buen remate del propio volante zurdo que se fue apenas alto a los 7, un derechazo cruzado y desviado de Julián Bottaro a los 25, un nuevo remate de Maidana que neutralizó Lucchetti a los 36 y dos cabezasos apenas altos de Luciano Ospina. Boca pudo haber aumentado antes de no haberse empeñado algunos de sus compañeros en que fuera Palermo el utor del tercero. El delantero metió un cabezazo en el travesaño a los 11, otro apenas alto a los 14, un remate de lejos desviado con el arquero vencido a los 30 y otro disparo que salvó Ospina en la línea a los 35. Finalmente, a los 38, Mouche apareció solo por derecha y cuando le salió Monzón tocó hacia el medio para que el histórico goleador xeneize ampliara la diferencia con el más festejado de los goles, cerrando un partido cuyo resultado le da a Boca cierta tranquilidad, mientras que deja a Huracán muy conflictuado a seis días del clásico con San Lorenzo de Almagro.
El problema de la falta de combustible golpeó fuerte por el lado de Boedo. El Falcon se quedó sin nafta y también sin conductor, porque tras la derrota contra Tigre por 1 a 0, Ramón Díaz renunció a su cargo.
El partido se abrió antes de que se pueda hablar de merecimientos, ya que a los cinco minutos, Jonathan Ferrari empujó hacia su propio arco un centro ejecutado desde la derecha por Diego Morales. Fue un golpe durísimo para el “ciclón” al que le costó acomodarse en la cancha y tuvo marcadas falencias defensivas.
De esta manera, Tigre ganó merecidamente y sumó puntos vitales para engrosar el promedio. En tanto, que San Lorenzo suma cinco encuentros sin conocer el triunfo y llega al clásico contra Huracán mal anímicamente , sin técnico y con la baja de un hombre importante como Jonathan Botinelli, que llegó a la quinta amarilla.
Empataron 1 a 1. Mauro Obolo puso en ventaja a los locales y Guillermo Barros Schelotto equilibró el resultado. El equipo de La Plata sigue en zona de descenso directo.
La imagen muestra a Milton Casco con la pelota en las manos, a punto de sacar un lateral. Ningún compañero se le acerca. La mayoría, encima, se esconde. Pedir el balón, en este Gimnasia, es un acto de extrema valentía. La conclusión: los nervios ganan la pulseada en el equipo de La Plata. La falta de oxígeno en esta lucha (a veces cruel, inexplicablemente) por evitar el descenso parece matar cualquier buena intención. El resultado, entonces, no deja nada. Ni siquiera deja algo para su rival, Arsenal. Ayer, en Sarandí, los dirigidos por Angel Cappa continuaron escribiendo lo que parece ser la crónica de un final anunciado.
La pluma individual de Guillermo Barros Schelotto, con ese gol a los 21 minutos de la segunda parte, pudo cambiar algunas oraciones. Sin embargo, el concepto del capítulo de ayer no varió con lo expuesto en otras fechas. Gimnasia sufre por su falta de fútbol. Sufre por su nerviosismo. Por su necesidad de tener que ganar el partido antes de jugarlo. Por esa obligación fantasiosa de tener que marcar un gol antes del pitazo inicial. Así, como no sabe esperar, termina desesperándose. De hecho, Arsenal, con menos presiones, mereció ayer mejor suerte. O fue el que estuvo más cerca de llevarse los tres puntos. La gran actuación de Fernando Monetti, en parte, se lo impidió.
Los jugadores locales leyeron el manual de estilo de Gustavo Alfaro. Y actuaron en consecuencia, respetando cada renglón. A su manera, o a la manera que pretende el técnico, el conjunto de Sarandí fue acercándose al arco de Monetti. Está claro: no tuvo muchas barreras para frenarse, sobre todo por la banda derecha, donde Adrián González y Jorge Ortiz formaron una sociedad que causó problemas y preocupaciones en la defensa visitante. Desde ese sector llegó la apertura del marcador: Mauro Obolo, ese delantero que resulta importante en las dos áreas, demostró dónde tiene que estar parado un goleador.
La ventaja, en un partido aburrido, parecía suficiente y casi definitiva. Es que las aproximaciones, en esa primera parte, eran escasas. Los conductores (Marcos Aguirre y César González) no conducían. No funcionaban como ese puente que debe unir a los que juegan atrás con los que lo hacen adelante. El espectáculo, entonces, tenía el calificativo de malo.
Y con esa sensación llegó el entretiempo.
Ahora bien: Arsenal, con la tranquilidad de la victoria parcial y con la ansiedad de su adversario, comenzó a manejar los tiempos en la segunda parte. Justificó el gol de Obolo con la posesión del balón y con los avances peligrosos que hicieron lucir al arquero visitante. Y fue por más. Pero, por cuestiones inexplicables de este deporte, cuando estaba cerca del segundo, Guillermo anotó el empate.
Los minutos finales pertenecieron a otro encuentro. O salieron de la galera para despertar a más de un dormido. Intensos, de arco a arco, con avances bien elaborados y contraataques explosivos, se le pedía al árbitro que adicione cinco, diez o quince minutos para seguir disfrutando del eléctrico desenlace. ¿La razón? La igualdad dejaba sabor amargo en las dos tribunas: la local por sumar su séptimo partido sin triunfos; la visitante por el triste fantasma del descenso.