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Fue 4 a 1 para los de Sarandí, que le negaron al Tomba la posibilidad de subirse a la punta.

En un primer tiempo entretenido, no muy bien jugado pero de ida y vuelta, el conjunto de Sarandí pudo prevalecer gracias a su contundencia, ya que supo aprovechar muy bien las escasas chances con las que contó.
Primero, Lisandro López conectó un gran cabezazo para abrir el marcador tras un centro de la derecha, y luego iba a aparecer Adrián González para aprovechar un error defensivo de Zelmar García y sentenciar por segunda vez al Sebastián Torrico.
Pero Godoy Cruz no se dio por vencido y tuvo varias chances para llegar al descuento. El propio Zelmar García, de cabeza, lo logra, pero la pelota se fue besando el palo derecho defendido por Catriel Orcellet. Luego, Ariel Rojas fue el que probó de media distancia, en un remate que se fue apenas arriba. Finalmente, Pablo Miranda desperdició mano a mano inmejorable, con un remate que pasó apenas a centímetros del palo.
Pero claro, tanto fue el mendocino que el descuento finalmente iba a llegar, luego de una gran pared por derecha entre Roberto Russo e Israel Damonte, que iba a terminar con un centro del primero que aprovechó Álvaro Navarro, para empujar la pelota y ponerle emoción a un partido que tenía final abierto.
En el complemento, el Tomba se decidió un poco más y salió con todo a buscar el empate, sabiendo la importancia de no caer para no quedar relegado en lo alto de la tabla. Así, el conjunto mendocino arrinconó al visitante contra su , aunque sin demasiada profundidad.
Pero, cuando menos lo esperaba y en un aislado contraataque, Juan Pablo Caffa envió un centro que Torrico salió a despejar de muy mala manera, la pelota superó al arquero y por atrás apareció el olfato goleador de Óbolo, para cabecear y poner el 3 a 1 en el mejor momento del conjunto local.
Con el tercer , el equipo de Jorge Da pareció resignarse. Arsenal, tranquilo con la ventaja de dos goles, comenzó a dormir el encuentro y a el balón a su antojo.
En este contexto, el ingresado Andrés rompió con la monotonía y desbordó por la derecha para sacar un gran centro que encontró nuevamente a Óbolo que, de sobrepique, volvió a ajusticiar al pobre de Torrico.
Mariano Donda, que también ingresó en la segunda etapa, sacudió el travesaño con un tiro potente derechazo, en la llegada más clara del equipo mendocino en todo el segundo tiempo.
Después de esto, poco más iba a realizar Godoy Cruz, que terminó abatido y con la espina de haber desperdiciado la chance de treparse a lo más alto de la tabla de posiciones.
Para el conjunto de Gustavo Alfaro, en tanto, los tres puntos sirven para seguir escapándole a la promoción y volver al triunfo tras siete fechas.
Goles:
Empataron 1 a 1. Mauro Obolo puso en ventaja a los locales y Guillermo Barros Schelotto equilibró el resultado. El equipo de La Plata sigue en zona de descenso directo.

La imagen muestra a Milton Casco con la pelota en las manos, a punto de sacar un lateral. Ningún compañero se le acerca. La mayoría, encima, se esconde. Pedir el balón, en este Gimnasia, es un acto de extrema valentía. La conclusión: los nervios ganan la pulseada en el equipo de La Plata. La falta de oxígeno en esta lucha (a veces cruel, inexplicablemente) por evitar el descenso parece matar cualquier buena intención. El resultado, entonces, no deja nada. Ni siquiera deja algo para su rival, Arsenal. Ayer, en Sarandí, los dirigidos por Angel Cappa continuaron escribiendo lo que parece ser la crónica de un final anunciado.
La pluma individual de Guillermo Barros Schelotto, con ese gol a los 21 minutos de la segunda parte, pudo cambiar algunas oraciones. Sin embargo, el concepto del capítulo de ayer no varió con lo expuesto en otras fechas. Gimnasia sufre por su falta de fútbol. Sufre por su nerviosismo. Por su necesidad de tener que ganar el partido antes de jugarlo. Por esa obligación fantasiosa de tener que marcar un gol antes del pitazo inicial. Así, como no sabe esperar, termina desesperándose. De hecho, Arsenal, con menos presiones, mereció ayer mejor suerte. O fue el que estuvo más cerca de llevarse los tres puntos. La gran actuación de Fernando Monetti, en parte, se lo impidió.
Los jugadores locales leyeron el manual de estilo de Gustavo Alfaro. Y actuaron en consecuencia, respetando cada renglón. A su manera, o a la manera que pretende el técnico, el conjunto de Sarandí fue acercándose al arco de Monetti. Está claro: no tuvo muchas barreras para frenarse, sobre todo por la banda derecha, donde Adrián González y Jorge Ortiz formaron una sociedad que causó problemas y preocupaciones en la defensa visitante. Desde ese sector llegó la apertura del marcador: Mauro Obolo, ese delantero que resulta importante en las dos áreas, demostró dónde tiene que estar parado un goleador.
La ventaja, en un partido aburrido, parecía suficiente y casi definitiva. Es que las aproximaciones, en esa primera parte, eran escasas. Los conductores (Marcos Aguirre y César González) no conducían. No funcionaban como ese puente que debe unir a los que juegan atrás con los que lo hacen adelante. El espectáculo, entonces, tenía el calificativo de malo.
Y con esa sensación llegó el entretiempo.
Ahora bien: Arsenal, con la tranquilidad de la victoria parcial y con la ansiedad de su adversario, comenzó a manejar los tiempos en la segunda parte. Justificó el gol de Obolo con la posesión del balón y con los avances peligrosos que hicieron lucir al arquero visitante. Y fue por más. Pero, por cuestiones inexplicables de este deporte, cuando estaba cerca del segundo, Guillermo anotó el empate.
Los minutos finales pertenecieron a otro encuentro. O salieron de la galera para despertar a más de un dormido. Intensos, de arco a arco, con avances bien elaborados y contraataques explosivos, se le pedía al árbitro que adicione cinco, diez o quince minutos para seguir disfrutando del eléctrico desenlace. ¿La razón? La igualdad dejaba sabor amargo en las dos tribunas: la local por sumar su séptimo partido sin triunfos; la visitante por el triste fantasma del descenso.
Goles:
Ultimo en el torneo y en los promedios, el equipo de Caruso no supo cerrar el partido. Y sigue sin ganar.
La imagen dura apenas segundos. Se miran entre sí los jugadores de Quilmes y buscan una explicación para el 2 a 2 ante Arsenal. Cruzan miradas entre todos, pero no encuentran una respuesta. Entonces los brazos caen abatidos después de aplaudir a sus hinchas y emprenden su marcha hacia el vestuario, cabizbajos, como sabiendo que aquello del descenso es algo irremediable.
¿Qué más deberá hacer Quilmes para ganar? Eso se preguntan todos cuando el sol huye de Sarandí. Si de principio a fin fue todo del conjunto de Caruso Lombardi. Sin brillo, cierto, pero con una mejor predisposición para manejar la pelota, se apoderó del mediocampo con Kalinski y Garnier, cerró los espacios en los que podían jugar los creativos del local y construyó sociedades con Diego Torres y Broggi por las bandas.
Arsenal, en cambio, fue repetitivo en su metodología de ataque: pelotazo largo para que Obolo gane en las alturas y encuentre algún compañero cerca. Aún así, a los dos equipos les costó llegar con comodidad a los arcos. Pero fue Quilmes el que lo hizo con mejores herramientas. Y a los 26 minutos, encontró su premio. Diego Torres se escapó de la marca de Damían Pérez por la derecha y metió un centro preciso para Pablo Vázquez que, sin marca, cabeceó al gol. El 1 a 0 era justo.
Con la ventaja, la visita se adueñó de la pelota y estuvo cerca de aumentar, con un remate de zurda del propio Vázquez que se fue alto. ¿De Arsenal?, apenas un remate exigido de Leguizamón, que pegó en la parte externa del palo.
En el segundo tiempo, la temática no se modificó. Y aún con Caneo en otra sintonía, Quilmes siguió en su rol protagónico. Hasta que desde un tiro de esquina, Arsenal se encontró con la igualdad: Caffa tiró el centro desde la izquierda y Lisandro López metió un frentazo cruzado para el 1 a 1.
No se resignó Quilmes y fue por los tres puntos. Se adelantó en la cancha sin grandes ideas, pero con mucho ímpetu. Y a los 37 minutos parecía que por fin, el Cervecero iba a festejar un triunfo en este Clausura. Tras un gran pase de Núñez, Caneo entró en el área, tocó al medio, y después de un rebote, Garnier se encontró de frente al arco con la pelota en sus pies y definió fuerte, al medio, ante la salida de Campestrini.
A Arsenal no le quedaba tiempo y le sobraban las dudas sobre cómo lastimar a su rival. Pero…
En tiempo de descuento, Campestrini sacó fuerte y alto desde su arco en busca de Obolo, que había perdido en toda la tarde con los defensores. Esta vez, el delantero le ganó a Fontanini en el salto y la pelota le quedó a Leguizamón, que con un derechazo cruzado amargó a todo Quilmes.
El empate fue demasiado premio para Arsenal y un castigo excesivo para Quilmes, que hizo todo, pero que ya parece conocer el triste final de esta historia.
Goles:
El equipo rojinegro perdía 2 a 0 con Arsenal , pero en el segundo tiempo llegó a la igualdad. Luciano Leguizamón, con un golazo de tiro libre, y Mauro Óbolo anotaron para los de Sarandí. Juan Manuel Cobelli descontó para la Lepra ni bien comenzó el segundo tiempo y sieteminutos más tarde Sergio Almirón puso el empate. El ingreso del paraguayo Camacho fue determinante en el partido. Faltando10′ fue expulsado¨Sperduti.
Newell’s arrancó el partido con ganas de ganarlo. Arsenal lo esperó agrupado y dejó que pasara el chubasco. A partir del cuarto de hora, los de Sarandí se animaron un poco, equilibraron el juego y se acercaron al arco de Peratta. Por momentos el juego era un ida y vuelta y los arqueros tuvieron intervenciones importantes.
A los 26, un tiro libre de Leguizamón entró limpito en el ángulo superior derecho del arco de Peratta, quien nada pudo hacer ante la precisión del remate. Y pocos minutos después Mauro Obolo mandó a la red un centro desde la derecha, poniendo un 2-0 preocupante para las aspiraciones de los locales.
En el complemento Sensini introdujo un cambio que fue importante. Adelantó a Sperduti por la derecha para que el paraguayo Camacho oficie como enganche. Había pasado poco más de un minuto cuando el recién ingresado probó un tiro de media distancia, Campestrini dio rebote y Cobelli pudo descontar. Pocos minutos más tarde, Sperduti recuperó una pelota en mitad de cancha, la pasó a Camacho ubicado por la derecha y el guaraní mandó un centro que pasó delante del arco y llegó a los pies de Almirón, que entraba solito por la izquierda y con un remate corto selló la igualdad.
Después el juego se hizo menos intenso, Arsenal no quiso arriesgar demasiado y Newell’s tampoco encontraba demasiada claridad para atacar. Así y todo hubo un par de situaciones de gol, entre ellas un cabezazo de Almirón que pegó en el horizontal y también alguna situación a favor de la visita en los pies de Leguizamón.
Faltando 10 minutos fue expulsado Mauricio Sperduti por doble amarilla.
Teniendo en cuenta que el equipo de Sensini remontó un 0-2 que parecía lapidario al término del primer tiempo, el público rojinegro reconoció con su aplauso el esfuerzo hecho por los jugadores. Pero hay que admitir que si bien hubo mucha voluntad, en Newell’s todavía no se ha encontrado el funcionamiento que supo tener tiempo atrás, cuando luchaba por estar entre los de arriba y entrar en alguna copa continental.
Este partido, aunque no se ganó, le da un poco de aire al cuerpo técnico, que estaba muy preocupado por las malas actuaciones y los consiguientes malos resultados. La próxima cita es en Liniers, frente a Vélez Sarsfield, el domingo 10 a las 18 horas.
Mira los goles:
Vélez Sarsfield dio esta noche una muestra de autoridad ante Arsenal, al que superó en el estadio José Amalfitani por 3 a 0, en el marco de la séptima fecha del torneo Clausura de fútbol de primera división.

Vélez volvió a ser el de antes. Anoche dio una clara muestra de autoridad ante Arsenal, al superarlo en Liniers por 3 a 0, y con ese triunfo se acercó al pelotón de arriba del Clausura, con un partido pendiente. Los goles del Fortín fueron obra de Santiago Silva (de penal), Ricardo Alvarez y Juan Manuel Martínez.
El local dio en el primer tiempo una nueva señal de su seriedad, a pesar de los vaivenes exhibidos tanto en el torneo como en la Libertadores. Cuando el equipo de Gareca pone pie firme en el campo y las individualidades se ponen a disposición del concepto, es uno de los rivales más fuertes del fútbol argentino. Y lo padeció Arsenal, que pudo hacer poca cosa ante la superioridad adversaria.
En la idea general, Vélez lo manejó, lo reguló a su antojo y golpeó en los momentos justos, aunque, hay que decirlo, Arsenal le facilitó lo que asomaba como déficit: la generación de riesgo real frente al arco de Campestrini.
Lisandro López cometió mano en el área, el juez Germán Delfino marcó penal y el uruguayo Silva hizo lo que mejor sabe, el gol, para poner la diferencia inicial.
Y unos minutos después amplió la ventaja a dos: Ricky Alvarez empujó con el cuerpo y el hombro un córner de Moralez y puso la pelota lejos del alcance del uno del Viaducto. El 2-0, a falta de la etapa complementaria, dejaba la sensación de que no había forma de que a Vélez se le escaparan los tres puntos.
Como de hecho no se le escaparon. Porque Arsenal careció de volumen de juego (estuvo apagado Leguizamón, reserva habitual de sus mejores cartas) y, apenas pasado el cuarto de hora de la segunda etapa, el Burrito Martínez elevó la cuenta a tres. Inalcanzable para los de Sarandí y suficiente para los de Liniers.
Mira los goles:
Los mejores goles de River jugando frente a Arsenal de Sarandí en el Viaducto.

Apertura 2006: Victoria 2 a 0 de River en el Viaducto y golazo de Fernando Belluschi para comenzar a ganar el juego.
Apertura 2007: River perdería 2 a 1 aquel partido, pero comenzaría imponiéndose con un muy buen gol de Marco Ruben.
Apertura 2008: River igualaba 2 a 2 ante Arsenal en Sarandí, en aquel fatídico torneo en el que saldría último. Pero Cristian Villagra anotaría un golazo para abrir aquel encuentro.
Apertura 2008: Mismo partido que el del gol de Villagra, pero esta vez el goleador sería Radamel Falcao García, con un gran cabezazo para igualar las cosas.